Historias en la ruta de un taxi de Piura a Narihuala
Luego de haber visitado Catacaos y Narihuala, el taxista me dejó frente al hotel donde me recogió hace tres horas, le pregunté por primera y última vez su nombre, contestó con una sonrisa, diciendo; Omar, le pagué los 39 soles y me retiré dándole la mano en señal gratitud.
Eran cerca de las 10 de la mañana, decidí salir con la sola idea de aprender algo de este País, había escuchado de un lugar llamado Catacaos, decidí intentar conocerlo, me dijeron que lo más fácil sería llegar al paradero de kombis (busetas) que iban para allá, el guardia del hotel me dijo que estaba cerca, pero que mejor coja un taxi, ante el descontrolado tráfico, había un embotellamiento enfrente, así que decidí caminar cerca de cinco pasos para coger el primer taxi.
Mi pregunta fue cuanto valía ir al paradero, me dijo que por tres soles llegaría al lugar, pero que él se ofrecía dejarme en Catacaos por nueve soles más, tomé la segunda opción, en el trayecto me contó que tiene 28 años, una esposa, dos hijas y parte del vehículo, porque aún no lo ha pagado, lo compró de segunda mano y le faltan pagar seis meses.
Cuenta que es de Catacaos, todos los días viene a Piura a las cinco de la mañana para iniciar con su trabajo, regresa un momento a las tres para comer algo en su casa y regresa a trabajar hasta las 11 de la noche, le pone 40 soles de gasolina a su auto, por día, y gana cerca de 65, si le va bien en el día.
En la carretera mientras me miraba a cada momento por el retrovisor, me contó que antes de trabajar en el taxi, hace 5 años, se dedicaba a la pesca en Talara, pero que lo dejo porque le iba mal, es aquí cuando empieza hablar de la política y la corrupción en su país, “los políticos siempre mienten, ofrecen todo y no dan nada, está bien que roben pero no todo”. Leer más…








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