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Dos viajeras del tiempo y espacio

GetAttachment.aspx (2)Si tuviera que escribir una crónica o una simple historia sin tiempo y espacio, escribiría sobre Marita y Silvina, dos argentinas que hacen al mundo más pequeños con cada paso que dan, y minimizan el tiempo al ocuparlo con tan solo su presencia y la presencia de los seres que se encuentran en cada lugar que habitan por algo más que un par de días.

Su ciudad natal es este planeta, como debería ser la de todos, su casa es una simple cuarto alquilado o prestado, aunque estar entre cuatro paredes no es lo suyo, y encontrar abrigo tampoco, sus finanzas y economía no van más allá del intercambio de pertenencias, se rigen a la historia y lo que tranzan es creado por ellas mismas, desde un par de manillas, aretes, binchas, hasta llegar a artefactos sorprendentes, que para la gente común tal vez solo sea un colgante, pero bajo la explicación se convierten en instrumentos de otro tipo.

Las conocí como se las conoce a las personas que te marcan la vida, en el momento menos indicado y en lugar menos esperando, sin saber su nombre hasta ahora, con tan solo el recuerdo de sus voces contrastadas con las cuerdas de sus acordes, con la música que pocos escuchan y con las sonrisas que escasos tienen.

Siempre he dicho que el tiempo se mide de acuerdo a la persona con quien lo compartas, esta teoría fue puesta a prueba con ellas, pues tan solo en dos días se llegaron a integrar a mi vida, como se integra el sol con el día.

Mientras hablábamos de libros y de cosas que a poca gente le interesa, me di cuenta que la gente es exquisita, y que las fronteras no existen aunque pongan un muro para detenernos, porque no hay imposibles para los sueños, porque los imposibles son simples excusas para los que no quieren hacer nada por si solos.

Conversamos de sus vidas, de la razón de caminar sin camino, de llegar a un lugar desconocido y pasar en una constante migración, dejando huellas a su paso, saboreando la vida, como si fuera una simple naranja, olvidándose del pasado oscuro, de su país lleno de futbol y política, de las cosas amargas de la vida, y de las sociedades sucias que todo lo corroen.

La primera noche compartimos una cuantas cervezas, era el día que habían llegado a este país y yo junto a un par de amigos fuimos los primeros habitantes de este sitio en ser parte de su círculo de amigos, luego de viajar por Bolivia y Perú llegaron aquí, distinguiendo rasgos de las culturas y viendo que al fin de cuentas somos similares.

Su bondad fue grande en aquel día, pues permitieron que desconocidos reestrenaran su vivienda, y compartieron su comida como casi ninguna familia lo hace, pero el final del día llegó, tenían que descansar, yo me despedí bajo la esperanza de encontrarlas en otra ocasión.

GetAttachment.aspx (6)Al pasar una semana, la llamada llegó a mis oídos, y la voz tenue y dulce de Silvina me anunció que estaban en la ciudad, sin pensarlo dos veces fui al lugar de encuentro, al volver a verlas las encontré en el piso, compartiendo su vida con un pasto verde, un buen mate y un pan, los asientos estaban vacíos, pero pareciera que estos utensilios se hicieron para la gente cuadrada, para los que tienen el ego un poco más arriba del suelo.

Pasamos toda la tarde junto a un amigo y ellas, simplemente sentados en las alturas de un cerro, con el sabor de un mate traído de Argentina, observando la quietud de la ciudad, casi sin palabras, solo gestos y miradas, porque tal paisaje no podía desaprovecharse.

Pero todo se acaba, aunque no para siempre, tenían como próxima parada Colombia, las escuché en la noche cantar por última vez, su despedida fue con el fin del día, mi obsequio se convirtió en tres libros, el suyo una nueva visión de la vida.

Se fueron y yo me quedé otra vez con la misma esperanza de encontrarlas en otro sitio, esperando ser yo el viajero…

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  1. aidamaldonado
    julio 20, 2009 en 17:52

    A veces por ser unos cuadros muy pero muy simples nos perdemos de esas cosas ricas que la vida nos ofrece…que broma del destino amigo. Espero que algún día saborees la vida como ellas. Y como siempre soy una admiradora de tus letras.

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