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Tunigarcilazo; una vida dedicada al arte

Alguna vez me dediqué a la búsqueda de éste persona, camine y escudriñé, no sabía ni su nombre, recorrí media ciudad y lo encontré en un comedor para indigentes, luego me contó su vida y su vida me encantó… Gracias Maestro.

Máximo Roberto Tunigarcilazo Quispe, artista plástico peruano de 83 años de edad, que lleva viviendo en Loja cerca de 10 años, sin un hogar, ni una muestra de su verdadero trabajo artístico, puesto que sus obras se perdieron con el  tiempo.

En sus mejores épocas, ganó un concurso nacional en Lima, para realizar un monumento al escritor español Garcilaso de la Vega, pero ahora de poco sirven las medallas que le otorgaron por su pintura y escultura, ni siquiera eso le han quedado como recuerdo, por tener una vida de trotamundos casi todo lo ha perdido, viéndose él mismo como culpable, “así como uno enreda debe desenredar”.

Actualmente se dedica a la venta de cartón, no tiene un lugar fijo donde vivir, come una sola vez al día,  se dedica a leer lo que encuentra, utiliza su tiempo libre para escribir su diario y le gusta asistir a cada evento cultural del que se entera.

Su vida es un compendio de anécdotas artísticas, movidas por un desinterés personal. Nacido el 3 de noviembre de 1926, en el pueblo de Ayaviri, perteneciente al departamento de Puno,  al norte del Perú. Su abuelo, al ver las aptitudes que tenia a corta edad, le enseñó a leer y escribir, ingresó a la escuela a los 14 años, sus padres no lo deseaban, pero el Gobierno de Manuel Prado,  decretó que todos estaban obligados a enviar a sus hijos a la escuela, y si no lo hacían serían encarcelados.

A los 21 años decide, terminando sus estudios primarios, migrar a la ciudad del Cusco, “formé un trío musical junto a dos amigos, en el que tocaba el charango, todos los sábados nos encontrábamos, durante años cultivando el arte de la música, teniendo muchas aventuras románticas”, menciona.

El 20 de enero de hace 51 años, le pasaría algo que le cambiaría la vida, mientras se encontraba en un bar del Cusco, conversando con un amigo de la infancia acerca de su pueblo natal, al interrogarle sobre sus compañeros de la infancia y saber que la mayoría de ellos ya eran profesionales, se sintió frustrado de ver que él no había terminado ni siquiera el colegio, en ese preciso momento quiso suicidarse, su intento fue fallido, gracias a la intervención de una persona.

Por muchos consejos que le dieron esa misma noche,  decidió estudiar la secundaria, rogándole a su amigo que le envíe los certificados de la primaria, dejó su trabajo de conserje de un banco, y mientras asistía a un colegio nocturno, en las mañanas se encontraba en la escuela de bellas artes de la ciudad.

Al tener la idea de que para ser un verdadero constructor del arte, no hay nada más que copiar, decidió dejar la escuela de bellas artes, “mi maestro mencionó que para que mejore mi arte debía de trabajan con modelos vivos… Para dominar la anatomía humana, tienes que ir allá a Lima, me dijo” esa idea se le grabó, cuando culminó sus años de secundaria fue a la capital, matriculándose en la Escuela Superior Autónoma de Bellas Artes del Perú.

En el 70 se gradúa en la especialidad de escultura, luego de un año gana un concurso nacional, cuyo premio era la realización de monumento a Garcilaso de la Vega en la ciudad de Lima, el mismo que fue inaugurado en el año 73, y que actualmente se encuentra ubicado entre la Av. Garcilaso de la Vega y Av. España, producto de este trabajo, se le pago 300.000 soles, de los cuales casi no pudo utilizar nada, al depositarlos en un banco que quebró.

Cuando fallece su madre en el año 77, se dedica otra vez a la vida bohemia, hasta llegar al 91, donde retoma su trabajo en el arte.

En 1992, al ver que se cumplían 500 años del descubrimiento de América, piensa en hacer una exhibición rodante, “decidí realizar una caminata desde Puno al Cusco, demostrando la resistencia de la raza americana, llevando cerca de 40 láminas de pintura, de dibujo y en cada pueblo que llegaba hacia exposiciones en primarias o secundarias”.

Conoció a algunas personas en Cusco y les contó la labor que había realizado, al exponer en varios pueblos del Perú, le mencionaron de un evento internacional llamado “Jornadas de Paz y Dignidad”,  que se trataba casi de lo mismo, pero era internacional, cruzando todos los países América y cuyo objetivo era llegar a México.

En el mes de agosto de 1996, forma parte de las segundas jornadas, saliendo acompañado por cerca de 20 personas y un monto considerable de dinero. En Piura, su grupo decide dejarlo por supuestos malentendidos, “dijeron; el abuelito que se quede aquí, porque se nos puede enfermar, y yo como no supe defenderme, me quede”, paso en esta ciudad durante dos años, realizando algunas exposiciones, en el 98 se fue caminando a Tumbes, por carretera y playa, haciendo hoyos en la arena para poder dormir.

Firmado el tratado de paz entre Ecuador y Perú, decidió por lo menos conocer el Ecuador, saliendo los primeros días del mes de mayo de 1999, pasando por Huaquillas, llegó a nuestra ciudad, paso en el terminal terrestre algunas semanas, “salía a pasear y regresaba, hasta que conocí a una artesana que estaba exponiendo en el hall del municipio, me ayudo a conseguir arcilla y realice algunas esculturas mientras exponía”, luego de esto, fue acogido un tiempo en el hogar de su nueva amiga.

En el 2000, mientras se encontraba por San Sebastián, encontró a sus amigos que lo habían dejado hace cuatro años en Piura, luego de conversar, resuelve acompañar otra vez al grupo, en el tercer evento de este tipo, llegó hasta un poco más allá de Bogotá, pero el autobús en que viajaba, sufrió un accidente, así que no le quedó más que regresar a Loja, después de todo le había gustado el clima de esta ciudad, porque se parece en mucho al de su pueblo.

Sintiéndose mal al no haber cumplido con su sueño de ir a México, encontró un periódico que anunciaba unaperegrinación a Jerusalén, lamentablemente la edición del diario era de un año atrás, pero eso no detuvo su curiosidad, así que fue a la agencia de viajes que se mencionaba en la publicidad, le que dijeron cada año realizaban esta gira, “hay caramba, pensé, si no me fui a México, me iré a Israel, los requisitos eran solo el pasaporte y casi la misma cantidad de dinero que tenia”, después de planearlo por algunos años, salió en el 2004, como constancia de ello aún conserva los sellos en su pasaporte que le pusieron al llegar a Egipto.

En los siguientes años ha permanecido en Loja, viviendo en Zamora Huayco, La Tebaida, Malacatos.

El 2009 no fue un buen año, porque en el lugar donde habitaba perdió la mayoría de sus trabajos, documentos que venía archivando y su diario, que pensaba algún día publicarlo, “es como ser una persona indocumentado, verbalmente pueden creerme o no creerme lo que digo, estoy haciendo estas labores que no me corresponden para conseguir material para pintar”.

Uno de sus anhelos es dejar una muestra de su arte en esta ciudad, realizar una exposición o monumento, una de las razones por las cuales no quiere regresar a su pueblo, es su vergüenza de llegar sin nada, luego de tantos años.

“Me ha ido muy mal en este país, pero pienso que es temporal, todavía nos queda mucho tiempo para rehabilitar y cultivar el arte”, siendo estas palabras sus más grandes esperanzas y sueños.

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