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Su invalidez no le impide luchar en la vida

Sentado en la vereda, con sus muletas, guitarra, flores, inciensos y una tarrina de comida, permanece Carlos Martínez Bermeo; su cabello ya cano y su sonrisa un poco olvidada.

Me siento junto a él, para averiguar que se sentía ser observado por la gente que pasaba interrogando con su mirada y dejando cada diez minutos una que otra moneda, a veces hasta de 25 centavos.

Martínez, con un acento costeño, empezó por contar que es de aquí, su madre era lojana y cuando él tenía dos años lo llevó a El Oro, donde lo dejó con un señor que lo crió y le puso su apellido, de ahí nunca más supo de ella.

Ahora espera encontrar a algún pariente en la ciudad, “uno sin conocer de la familia, está como vacío, por lo menos para morir siquiera diciendo; tengo alguien de mi familia”.

Nunca supo quien fue su padre, muchos le decían que era el mismo que lo crió, este señor tenía su esposa e hijos, cuando era niño lo maltrataban y hablaban mal de su madre, por esto cuando tuvo 10 años huyó de la casa y viajó por todo el Ecuador, trabajaba en todo lo que encontraba, teniendo como hogar las calles.

El humo del incienso impregnaba todo con su olor… Carlos recuerda que cuando era joven decidió trabajar en la agricultura, entregó gran parte de su vida al campo, como maderero, vaquero, mayordomo y contratista.

Hace doce años tuvo un hijo, pero también una mala práctica médica que lo dejó en las condiciones que está ahora, todo fue ocasionado por problema en la columna que lo dejó invalido, “según dicen que es de los golpes que se rompen las carnes del disco y se van enraizando”.

Desde hace algunos meses vive en un cuarto de hotel del centro, al cual lo adecuado para poder utilizarlo por los problema que tiene.

Todos lo días sale a trabajar, se sienta en alguna vereda de la calle 10 de Agosto, vende sus productos, especialmente, indica que le compran más la lotería, estos días también flores por el día de la madre, toca la guitarra algunas veces y cuando la gente quiere le deja alguna colaboración.

Su hijo vive con su cuñada en Cuenca, su pareja los dejó, por esto que él trabaja todo los días, cada mes va ha visitarlo a su niño y cada semana le envía 40 dólares para su manutención, “uno tiene que no dejarse dominar, al menos si tiene alguien por quien luchar, tiene que pelear así sea con los dientes, por lo que se tiene, no por uno, porque por uno si fuera ya quiere morirse, porque él que no tiene la culpa de tener el papá así o que la madre se le haya largado”.

Es muy crítico con la gente que pide colaboración, no le gusta ver a este tipo de personas en la calle, “yo veo a grupo de vagos que se tiran por ahí, se hacen criar la barba y se ponen un sombrero, se meten en los negocios a pedir ayuda, al igual que esas mujeres que llevan un papel rogando colaboración y esos que andan con los santos también andan molestando a la gente”.

Casi no puede caminar, lo hace con mucho esfuerzo gracias a sus muletas, pero no logra subir ni bajar escaleras, por eso cuando compra algo, le van a dejar en su cuarto de hotel.

Sus anhelos más grandes son encontrar que alguien le diga por lo menos que fue de la familia de su mamá, “es algo que me daría tranquilidad, a veces mi hijo me pregunta de mi familia, yo le digo que no tengo”.

“De nada me sirve haber tenido o no haber tenido, lo que más me extraña es no haber encontrado mi familia, el resto no tiene importancia, porque la vida es un pasatiempo, lo que hay que sufrir a veces, es por lo que se tiene uno alado, porque se tiene la responsabilidad de que ellos no sufran lo que uno ha sufrido”

Desea que su hijo llegue a ser un buen hombre y por eso indica que va hacer todo lo posible para darle el estudio y llegue a ser profesional.
Espera traerlo a su hijo a la ciudad, porque le sale muy caro la manutención, gastando más de 200 dólares al mes, porque tiene que pagarle algo a su cuñada para que lo atienda al niño.

Para septiembre piensa traerlo, para que le ayude hacer algunos mandados, se encuentra ahorrando para comprarle una computadora  y de esta forma ayudarle en sus estudios.

Espera irlo a visitar en Cuenca, para lo cual le llevará algunas ropas y regalos que le ha comprado, porque hace algunos días lo llamó diciéndole que lo extraña.

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