Archivo

Posts Tagged ‘Literatura’

Algodón de azúcar

marzo 14, 2012 Deja un comentario

A ella le gustaba mucho el algodón de azúcar, pero un día, caminando del brazo por el parque, él le dijo que mejor otro día, sin apuros.

Al contemplar las aguas de un mismo río, ella le confesó que su sueño recurrente era una rueda con el centro un poco a un lado, más él le recordó que en la historia del filosofar no existían mujeres todavía.

Creyéndole desprevenido, le besó en la nuca, pero él no la regreso a ver, hecho el muy árbol.

Entonces se le ocurrió una ocurrida ocurrencia: hablarle con la piel. Pero él se dio modos de argumentarle que aunque el mejor cielo despejado nada tenía que hacer frente a su desnudez, ese momento él estaba ocupado.

Hasta que un día ella bajó a toda pala en una rueda  chueca y se estrelló contra un gran algodón de azúcar que le esperaba en un café de citas, a horas en que el árbol oficinaba sin remedio, porque seguramente le tapaba el bosque.

Autor: Desconocido 

Anhelo

noviembre 22, 2011 Deja un comentario

No hay más que andar sin vals, sin dudas y despedidas,
Dejando a un lado las heridas, muertas de tanto hablar,
Amortiguando caídas con gotas de amanecer,
Silbando, tiritando y cantando donde nadie nos pueda ver.

De dos en dos se van los pasos, al igual las miradas,
Quedando solo las llagas que dejó este transitar.

No me mires sin palabras ni me toques con lamentos,
No pretendas decir inventos que yo no pueda callar,
Tampoco manches más la capa que algún día te dio abrigo,
Ni consueles este frío, que no sé cómo ocultar.

Cansado estoy de cantar al viento, lágrimas, pétalos, cenizas,
Es por eso que sin prisa, me he visto en la ajena costumbre de volar,
Volar sin viento ni esquina, dejando a un lado la vida que me quiere olvidar.

Es así que hoy no miro, el quién sabe ni quién sabrá,
Solo vivo en un latido que viene, queda y se va…

Amanecer desesperante

noviembre 22, 2011 Deja un comentario

Se vistió con una sábana húmeda, sin buscar nada más que su cuaderno de notas donde escribía historias de otros días, de vidas ocultas entre sus pensamientos. Mientras la noche se iba él se debatía con otro tipo de sombras oscuras que se cruzaban por su mente al recordar lo pasado, lo presente y verse en la fea tarea de imaginarse un día sin otro aliento que su aliento, u otros labios que no pueda tocar.

El reloj de su cuarto, que parecía un gato gris con ojos saltones, marcaba las horas más despacio,  pues hasta éste buscaba la forma de torturarlo, sin más que hacer, se le ocurrió amanecer apegado a un libro sucio que alguien le había regalado.

Imaginaba las historias de aquel libro que trataba de una vida parecida a la suya, pero mejor escrita por el biógrafo, sentía envidia hasta del personaje descrito, pues si bien tenía una vida similar, atravesada por la diametral línea del amor, el enamorado hecho a base de letras de molde parecía que pudo luchar mejor con su amargura y logró superar la desesperanza causada por una furtivo desamor.

Sin embargo pensó en sus adentros, que aquella historia que había leído solo era ficción, pues destacaba siglos ya muy añejos y personajes que ya no tienen nada que ver con la vida real, que el amor de  un príncipe isabelino no tiene comparación con el amor de un joven del siglo XXI. Los tiempos no siempre cambian para bien, dedujo al notar que si fuera la época en la que se desarrollaba este relato, él podría  hacer lo mismo: escribiría alejado de su amor, escribiría lejos de todo el mundo y dormiría sin ninguna preocupación, pero viendo su alrededor le costaba asumir la verdad, su triste situación de no poderse alejarse del amor perdido que no sabía si algún día lo conseguiría volver a encontrar.

Decía y criticaba a la autora  de dicho compendio de sílabas, palabras y frases, porque la narración le parecía demasiado fantasioso para los días de hoy: ¿Cómo alguien puede vivir sin trabajo? ¿Cómo alguien puede asilarse en una montaña y pensar que nada ha pasado?  ¿Cómo hacer todo eso en nuestros días? ¿Cómo dibujarlo por lo menos en un papel para sentir a dentro? Siempre tuvo preguntas en su cabeza pero ninguna alma que las pueda contestar.

Así que sin más que eso se propuso consigo mismo escribir una historia paralela, su historia, pero esta vez no para causar envidia a otro seudo escritor, sino para que algún lector se apiade de su triste situación…

La poesía de un payaso

abril 27, 2011 2 comentarios

Hace un par de años cuando trabajaba en un diario entrevisté una noche a un Payaso de circo cuando se maquillaba para la función y fue aquí donde me recitó esta poesía, la cual es parte de un libro de niños y adolecentes de la calle. El poema fue dedicado al cómico argentino Alberto Olmedo. Nunca supe de su existencia hasta que ese día, aquel Payaso me lo recitó…

De un ataque al corazón
esta tarde se murió un payaso.
Lo mas divertido del caso
que mientras su cuerpo estaba inerte,
la gente aplaudía y aplaudía,
al mismo tiempo pedía
qué él repitiera su muerte.

Es al payaso en esta vida
a quién Dios lo destinó a sufrir,
pues tiene que hacerte reír
aunque tenga su alma herida.

Con mi sonrisa fingida tengo
penas que ocultar,
más si yo, el payaso, pudiera hablar
y contar mis amarguras
hasta las almas más duras podrían conmigo llorar.

Al ver mi cara pintada
todos ríen con placer
sin llegar a comprender
que mi vida es desgraciada

si lanzo una carcajada
todos creen que es de alegría
más no comprenden que la suerte impida
que más riendo estoy,
es un paso más que doy
en pos de mi tumba fría.

No pidáis que me ría
que de mi propia risa me espanto,
he reído tantas carcajadas de dolor
en este mundo traidor.

Me han enseñado a reír con llanto
y llorar con carcajadas.

Mañana cuando el payaso muera
todos lo echarán al olvido
más de mi que te has reído
nunca mas te acordarás
como música pasajera
que viene y se va.

Por eso público querido
usted que me ha brindado su aplauso
que me llena de gozo,
el último aplauso te pido y quedarme satisfecho
poniéndolo en tu carne y
llevándolo en nuestro pecho
como dos payasos bien agradecidos.

WALKING AROUND

junio 5, 2009 Deja un comentario

Pablo Neruda

SUCEDE que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a  un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.

Tristeza

mayo 8, 2009 3 comentarios

Tristeza, lágrima del alma que muere y mata,

episodio íntimo que intentamos callar,

aullido de luna oscura y dolorosa,

ruptura del viento que crea silencio.

 

Has venido a encontrarte en mis latidos,

matando la ínfima parte de sonrisas,

helando lo poco de razón que quedaba,

rugiendo y gritando como muerto sin entierro.

 

Leer más…

Categorías:Bla bla bla bla Etiquetas: , , ,

Fausto Aguirre Tirado

marzo 22, 2009 3 comentarios

“No habrá mejor gente que la juventud, sana, sincera, yo no se porque el adulto ayuda a girar la ruleta de la corrupción, la juventud no, yo he visto como la juventud se sacrifica, ese sacrificio realmente tiene que ser reconocido”.

Fausto abrió literalmente las puertas de su casa para brindarnos la siguiente entrevista, con una sonrisa muy característica de él nos invitó a su estudio, en donde acompañados por su computador y una audioteca bastante amplia, que afirma su gusto a la música, nos comento sus inicios en el mundo extraordinario de los libros.

Siempre suele recordar con la mayor felicidad del mundo, que su madre a muy tempranamente, cuando sus primeros hijos estaban tiernos, cuatro o cinco años, se sentaba en el centro y les leía libros, “mi madre se buscaba temas importantes, ella estuvo vinculada con su tía y su tía tenia una biblioteca muy significativa, ella cogía algún libro, yo recuerdo una cosa clásica que nuestra madre nos leyó; Genoveva de Brabante, lo leía con pasión y nos transmitía ese deseo de saber”.

Leer más…